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“El Corsario” a punto de arribar a Montevideo

El Ballet Nacional Sodre de Uruguay, dirigido por Igor Yebra, presenta mañana la premiada producción coreografiada por Anna-Marie Holmes

Igor Yebra y Hugo Millán en la rueda de prensa de presentación de ‘El Corsario’. Montevideo, 16 Abril 2018 © Foto BNS.

Tras el éxito de La Bella Durmiente con la que el Ballet Nacional del Sodre, bajo la dirección artística de Igor Yebra, arrancó la temporada, llega el turno ahora para la reposición de la producción de El Corsario. Del 17 al 27 de mayo, el Auditorio Nacional acogerá el espectáculo por cuya escenografía Hugo Millán acaba de recibir el Hong Kong Dance Award.

Basándose en el poema The Corsair de Lord Byron, Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges firmó el libreto original que desembocó en la primera versión del ballet coreografiada por Joseph Mazilier sobre la partitura original de Adolphe Adam. El estreno tuvo lugar en la Ópera de París, el 23 de junio de 1856. Esta obra se incorporó al repertorio internacional gracias a las cuatro versiones que realizó Marius Petipa para el Ballet Imperial Ruso, para las que añadió nuevos arreglos orquestales de Cesare Pugni, Léo Delibes y Ricardo Drigo (grand pas de deux classique para la Prima Ballerina Assoluta Pierina Legnani, estrenado en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, 13 de enero de 1899 y popularizado en el siglo XX por las parejas Margot Fonteyn-Rudolf Nureyev, Ekaterina Maximova-Vladimir Vassiliev, Gelsey Kirkland-Mikhail Baryshnikov).

A sugerencia de la esposa de Konstantin Sergeyev (autor de una versión para el Ballet Kirov en 1973), Natalia Dudinskaya, Anna-Marie Holmes creó una producción para el Boston Ballet en 1992, para la que contó con la ayuda de la propia Dudinskaya, Tatiana Terekhova, Sergei Berezhnoi, Tatiana Legat y Vadim Disnitsky. Un año después, el American Ballet Theatre alquiló esa producción y vía Julio Bocca, ex Bailarín Principal de ABT, ésta llegó a Montevideo en 2013. Una historia de amor, exotismo y piratas que arriban a Montevideo con la intención de rubricar el éxito de la primera producción de la temporada.

LOS DATOS

Obra: El Corsario.
Coreografía: Anna-Marie Holmes.
Interpreta: Ballet Nacional del Sodre, Uruguay.
Director artístico: Igor Yebra.
Música: Adolphe Adam y otros.
Orquestación: Kevin Galiè.
Libreto original: Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges.
Asistente coordinación vestuario: Isabel Pintos.
Escenografía y vestuario: Hugo Millán.
Proyecciones: Leonardo Scarone.
Iluminación: Sebastián Marrero.
Stage manager: Martín Ezequiel Segovia.
Asistente stage manager: Maite Gómez.
Entradas: desde $ 60.

Para comprar entradas, pinche AQUÍ

Para más información de PRENSA, Dossier Prensa_El Corsario-BNS

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¡Feliz Día Internacional de la Danza!

La Escuela de Danza y Coreografía de Igor Yebra participa en los actos conmemorativos del Día Internacional de la Danza

La comisión de danza del International Theatre Institute (ITI) inició en 1982, la tradición de conmemorar el Día Internacional de la Danza (DID) un 29 de abril, fecha de nacimiento del coreógrafo Jean-Georges Noverre (1727-1810). La intención del mensaje del DID es celebrar la danza, y subrayar la universalidad de este arte, independientemente de las diferencias culturales, raciales e ideológicas existentes en el mundo. Cada año, el ITI encarga a una personalidad relevante del mundo de la danza sus reflexiones acerca de este arte. Este año 2018 y con motivo del 70º aniversario del organismo, han encargado a cinco personalidades su mensaje, una por cada área geográfica: Ohad Naharin (Israel), Marianela Boán (Cuba), Willy Tsao (Hong Kong), Georgette Gebara (Líbano) y Salia Sanou (Burkina Faso). Si queréis leer los mensajes oficiales del DID, pinchad AQUÍ

Como bailarín y coreógrafo en activo, y director artístico del Ballet Nacional Sodre de Uruguay, además de la escuela del programa televisivo, ‘Fama, a bailar’, Igor Yebra remite su propia reflexión que reza así:

Vivir es respirar,
Respirar moverse.
El movimiento es danza.
Después vendrá
Reír, llorar, amar, odiar
Hablar, pintar, cantar…
Por todo eso y resumiendo,
Vivir es bailar antes que nada.

IGOR YEBRA, 29 Abril 2018

Por lo demás, recordaros que hoy la Escuela de Danza y Coreografía de Igor Yebra participa en los actos conmemorativos del DID, organizados por la Diputación Foral de Bizkaia. A las 18.30h, arrancarán los actos con la lectura del manifiesto de Marianela Boán, seguido de la cuarta edición de ‘Dantza Alfonbra Gorrian’ (Plaza del Ensanche, Bilbao), barra elaborada este año por la Escuela de Danza y Coreografía de Igor Yebra y cuyos preparativos podéis ver en este vídeo (y más en nuestro canal de YouTube). La jornada finalizará con una pequeña exhibición de piezas coreográficas.

Y para los amigos que nos siguen desde el otro lado del charco, comentar que el Ballet Nacional Sodre de Uruguay, del que Igor Yebra es director artístico, ofrecerá una clase abierta y un ensayo de ‘El Corsario’, la próxima producción que estará en cartel del 17 al 27 de mayo. La cita con la clase abierta es hoy a las 11.00 horas, mientras que el ensayo está previsto a las 12.40 horas, en el hall del Auditorio Nacional del Sodre, en Montevideo. Para mañana, la sala Hugo Balzo acogerá exhibiciones de danza contemporánea (de 10.00 a 12.00 horas), ballet (de 14.00 a 16.00 horas) y folclore y tango (de 16.00 a 18.00h), a cargo de la Escuela Nacional de Danza.

Estéis donde estéis, ¡Feliz Día Internacional de la Danza!

 

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El Ballet Nacional del Sodre logra su récord en venta de entradas en el primer espectáculo con Igor Yebra como director artístico

Con original y colorista vestuario de Agatha Ruiz de la Prada, “La Bella Durmiente” congrega a 27.544 espectadores en las dieciséis funciones programadas

El reto de preservar el legado recogido de Julio Bocca fue el eje con el que Igor Yebra aterrizó en Montevideo, el pasado mes de enero, a la hora de asumir la dirección artística del Ballet Nacional Sodre (BNS), de Uruguay. “Hacer del Sodre una gran compañía es como convertirlo en un museo que abarca todas las épocas. Porque las grandes compañías tienen como repertorio principal el ballet clásico a partir del cual se va llegando a todo lo demás”, explicó Igor Yebra en entrevista concedida a Constanza Bertolini del diario argentino La Nación.

La primera gran prueba de fuego consistía en el estreno de “La Bella Durmiente”, coreografiada por Mario Galizzi y con una nueva y original producción que aúna el colorista vestuario de Ágatha Ruiz de la Prada y la escenografía de Hugo Millán. “Hemos creado una obra que es atemporal y conceptual; contemporánea dentro de lo clásico. Desde esa perspectiva, te puede impactar. Siento que tenemos la responsabilidad de no dejar indiferente a la gente, que reaccionen, se mueva el pensamiento”, explicó el artista bilbaíno en declaraciones a La Nación.

El telón del Auditorio del Sodre se levantó el pasado 15 de marzo y durante dieciséis funciones –se programó una representación dirigida específicamente a los escolares- que finalizaron el 29 de marzo, la obra ha batido todos los récords.

ANTE DEL DEBUT. Las líneas que Igor Yebra escribió para el programa de mano de “La Bella Durmiente” eran de por sí toda una declaración de intenciones. Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer personalmente a todos ellos y a vosotros la posibilidad de ser parte de este proyecto, por hacer que el BNS siga creciendo, siendo un referente cultural y social en Uruguay, Latinoamérica, ¿y por qué no?, en el mundo entero. De parte de todo el equipo, nos comprometemos a continuar trabajando para que el sueño siga haciéndose realidad y que el Hada de las Lilas triunfe siempre sobre el Hada Carabosse”, señalaba.

RÉCORD DE PÚBLICO. Las dieciséis funciones de “La Bella Durmiente”, que ha interpretado el BNS, han reunido a 27.544 espectadores, lo que constituye un récord de ventas para la compañía uruguaya que supera así a su exitosa producción de “El Lago de los Cisnes”. Los 27.500 espectadores en Montevideo, equivalen a 150.000 en Santiago de Chile o 270.000 en Buenos Aires, en palabras de José Miguel Onaindia, coordinador general del Instituto Nacional de Artes Escénicas de Uruguay.

De izda a dcha. Igor Yebra, la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada y Julio Bocca, en las instalaciones del BNS. Montevideo, 13 Marzo 2018. © Pancho Pastori/BNS

LA CRÍTICA HA DICHO…

Preparar una nueva puesta de ‘La Bella Durmiente’ con el imaginario de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada es definitivamente una apuesta innovadora. La conjunción del universo fantástico ideado por condesa de la moda española y la versión coreográfica del argentino Mario Galizzi, que respeta la pieza más que centenaria de Marius Petipa, logra transformar lo clásico en contemporáneo, y devuelve al cuento de Aurora, las hadas y el beso de amor verdadero al terreno donde mejor respira, al mundo de la infancia. La nueva producción se completa con una escenografía de recortes muy sugestivos de Hugo Millán, que también le hace honor al cuento, y es en buena parte responsable de la armonía que hay en escena. No es menor el rol de un tercer componente, la luz, nada sencillo de manejar en medio de semejante estallido cromático y, sin embargo, con claros méritos”. Constanza Bertolini, La Nación (Argentina).

“Afortunadamente, la obra, de dos horas larga de extensión, corre ante los ojos del espectador como una gran obra de arte en movimiento. Porque estos cuentos de hadas, nacidos tantos siglos atrás, necesitan de una escenificación con mucho carácter para dialogar con el presente. Y para que el argumento, que lógicamente avanza muy, muy lento, corra en el escenario sin pesadez”. Carlos Reyes, TVshow (Uruguay).

“La versión que estrenó el Ballet Nacional del Sodre (BNS) no desentona en nada con todo lo anterior y, sin embargo, resulta absolutamente innovadora. Por un lado, porque cobra otro look con la nueva producción de vestuario creado por la condesa madrileña de la moda, Agatha Ruiz de la Prada , y la inteligente escenografía que Hugo Millán pensó como una blonda de papel calado para esa bandeja de bombones multicolores; por otro, porque en la combinación de la coreografía clásica con la nueva puesta la obra se escapa de su época y desembarca en un terreno de fantasía que no hace más que devolverle al cuento la frescura de la infancia”. Constanza Bertolini, La Nación (Argentina).

“Yebra se ocupó de ser todavía más claro sobre el escenario. Cuando bajó el telón, después de los aplausos rabiosos y entusiastas de las más de mil personas que llenaron la sala, después de las flores y las reverencias, empezaron a aparecer sobre el escenario los técnicos. La decisión forma parte de esta nueva dirección. No era habitual en la era Bocca. Al final y sin moverse del costado derecho de la escena, Yebra –traje claro, remera negra– salió a saludar”. Pía Supervielle. El Observador (Uruguay).

Para más información de PRENSA, NP_Balance Bella Durmiente+BNS_3 Abril 2018

La última función tuvo lugar el 29 Marzo 2018 y la instantánea recoge el saludo final. A la dcha, Igor Yebra aplaudiendo al elenco del BNS. © Fotografía BNS.

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Arranca la nueva temporada del BNS de Uruguay con el estreno de “La Bella Durmiente”, vestida por Ágatha Ruiz de la Prada

Este clásico en versión coreográfica de Mario Galizzi supondrá el debut en la dirección artística de la compañía uruguaya de Igor Yebra

El Ballet Nacional Sodre de Uruguay inaugura su nueva temporada el próximo 15 de marzo, con el estreno de La Bella Durmiente. Mario Galizzi, coreógrafo, maestro y actual director de la Compañía Nacional de Danza de México, firma esta versión coreográfica estrenada por el Teatro Colón de Buenos Aires en 1990, sobre el original de Marius Petipa y con música de Piotr I. Tchaikovsky, cuya première tuvo lugar el 3 de enero de 1890, en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo (Rusia). “Hay otros ballets en los que haces un gesto y lo salvas. ‘La Bella Durmiente’ es la pulcritud absoluta en la ejecución y en los pasos. Ver esta ‘Bella Durmiente’ es ver una obra de arte del futuro. Es una oportunidad única”, explicó Yebra en rueda de prensa.

Igor Yebra con Hugo Millán, diseñador de la escenografía de ‘La Bella Durmiente’. Auditorio Nacional del Sodre, Montevideo, 28 febrero 2018. © Diego Acosta García

La gran novedad es el estreno de una nueva producción cuyo diseño de vestuario ha sido realizado por la reconocida e imaginativa diseñadora española Ágatha Ruiz de la Prada, Premio Nacional de Diseño de Moda 2017. “Será una explosión de color”, aseguró el director artístico del BNS en referencia al vestuario. También es muy importante el trabajo de diseño de telones realizado por Hugo Millán, quien se encuentra nominado a los premios de danza en la categoría de escenografía de Hong Kong, por la producción El Corsario creada para el BNS en 2014 y alquilada por el Ballet de Hong Kong el pasado año. “La producción de ‘El Corsario’, generada y creada en la imaginación de Hugo y realizada en los talleres del Sodre, fue exportada en un hecho histórico a Hong Kong, un espectáculo que está desarrollándose ahora. Fue tan espectacular la producción que ha sido nominada a los premios de danza de Hong Kong como uno de los productos del año”, comentó Gonzalo Halty, director general de la institución, en declaraciones recogidas por el diario El Observador.

El Auditorio Nacional del Sodre, en Montevideo, acogerá las funciones que se extenderán hasta el día 29 de marzo. Entradas a la venta en Tickantel y en la taquilla del Auditorio Nacional del Sodre, desde $ 60.

LOS DATOS

Obra: La Bella Durmiente.
Coreografía: Mario Galizzi sobre el original de Marius Petipa.
Interpreta: Ballet Nacional del Sodre, Uruguay.
Director artístico: Igor Yebra.
Música: Piotr I. Tchaikovsky.
Diseño de vestuario: Ágatha Ruiz de la Prada.
Asistente coordinación vestuario: Isabel Pintos.
Escenografía: Hugo Millán.
Iluminación: Sebastián Marrero.
Stage manager: Ariel Porro.
Asistente stage manager: Maite Gómez.
Estreno absoluto de la versión de M. Galizzi: Teatro Colón, Buenos Aires (Argentina), 24 noviembre 1990.
Estreno del BNS: Auditorio Nacional del Sodre, Montevideo (Uruguay), 15 marzo 2018.
Entradas: $ 60- $ 890.

Para comprar entradas, pinche AQUÍ

Para más información de PRENSA, Dossier prensa_BNS_La Bella Durmiente

Igor Yebra rodeado del vestuario de Ágatha Ruiz de la Prada. Auditorio Nacional del Sodre, Montevideo, 28 febrero 2018. © Diego Acosta García.

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Igor Yebra, director de la escuela de “Fama, a bailar”

El director artístico del Ballet Nacional Sodre de Uruguay encabeza el claustro de profesores del programa televisivo que se verá en Movistar+

La escuela del programa de televisión Fama, a bailar vuelve a abrir sus puertas el próximo mes de marzo en Movistar+. La gran sorpresa ha saltado cuando se ha anunciado el nombre del director de la escuela que será Igor Yebra. Recién estrenado su cargo como director artístico del Ballet Nacional Sodre (BNS), de Uruguay, donde recibió el testigo de Julio Bocca y donde próximamente se prevé el estreno de una nueva producción de La Bella Durmiente con vestuario de la diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada, el polivalente artista bilbaíno asume la dirección de la escuela televisiva que contará con formación 24 horas al día, 7 días a la semana.

El resto de claustro de profesores estará conformado por un heterogéneo abanico de profesionales vinculados a diferentes estilos de danza como Iker Karrera, Ruth Prim, Raymond Naval, Carla Cervantes y Sandra Egido.

El programa será conducido por la conocida presentadora Paula Vázquez y contará con una cita diaria en #0 (dial 7 de Movistar+) así como señal 24 horas a través de un canal propio en Youtube.

Los castings para escoger a los futuros alumnos de la escuela se realizarán a lo largo de la geografía española. Comenzarán en Madrid (13 de febrero) y continuarán en Valencia (15 de febrero), Sevilla (17 de febrero), Bilbao (19 de febrero), Barcelona (21 de febrero) y Las Palmas (23 de febrero). “Fama, a bailar” está producido por Movistar+ en colaboración con Zeppelin TV.

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Gira española de “Esto no es la casa de Bernarda Alba”, tras el éxito en Madrid

Gijón, Valencia y Valladolid acogen las funciones en las que Igor Yebra interpreta a Josefa

La versión libre de la obra lorquiana La casa de Bernarda Alba firmada por José Manuel Mora y dirigida por Carlota Ferrer, vuelve a los escenarios españoles después del éxito cosechado en los Teatros del Canal de Madrid, donde se estrenó el 14 de diciembre del pasado año. El Teatro Jovellanos de Gijón será el primer lugar donde recalará la producción este próximo sábado día 27 de enero. Posteriormente, la obra que cuenta con conocido actor Eusebio Poncela en la piel de Bernarda Alba, será presentada en el Teatro Principal de Valencia, del 14 al 18 de febrero, y en el Teatro Calderón de Valladolid, del 23 al 25 de febrero.

Además de Poncela, el elenco actoral predominantemente masculino de Esto no es la casa de Bernarda Alba está compuesto por Óscar de la Fuente (Poncia), Jaime Lorente (Adela), David Luque (Angustias), Guillermo Weickert (la criada), Arturo Parrilla (Magdalena),  Diego Garrido (Martirio),  Julia de Castro (Amelia). Por su parte, Igor Yebra encarna el rol de Josefa, madre de Bernarda. “Su reparto, al menos en general, lo borda, con momentos de alto voltaje. Me quedo con los trabajos, sobresalientes, de Julia de Castro, la única actriz, amén de violinista, y de Igor Yebra, y no sólo en su hermoso solo de ballet sino también cuando se transforma en la abuela o personifica al ausente Pepe el Romano”, en palabras de Miguel Ayanz en el blog Volodia. “Destacar a Igor Yebra, magnífico como Josefa y Pepe el Romano. Son espléndidas las transiciones de Carlota Ferrer con las que el bailarín pasa de un personaje a otro”, asegura Aldo Ruiz en El Teatrero.

José Miguel Vila, en el portal Ocio Crítico, es mucho más efusivo aún en su apreciación. “Si buscas un verdadero ejemplo de lo que es la libertad creadora en el teatro partiendo de un texto universalmente conocido, este es tu montaje: ‘Esto no es la casa de Bernarda Alba’. La imaginación creadora de Carlota Ferrer y José Manuel Mora, partiendo de ‘La casa de Bernarda Alba’, de Federico García Lorca, han construido una propuesta teatral llena de imaginación, de libertad y de belleza plástica. Aquí el espíritu y la palabra de Lorca se entremezclan con la música, la danza y los audiovisuales para construir durante dos horas -que, sin embargo, dan la impresión de que apenas sean diez minutos-, una creación llena de metáforas más que sugerentes, de diálogos hermosísimos que cobran nuevos sentidos y de construcciones plásticas vivas que se agarran al corazón y al cerebro del espectador como el imán al hierro”. Y concluye: “Carlota Ferrer y José Manuel Mora vuelven a poner al público teatral ante una propuesta valiente, atrevida, sorprendente, bellísima y excelentemente bien interpretada por todos los actores que, además, se sienten comprometidos con un mensaje feminista directo que debe de hacer reflexionar a los hombres que acuden al montaje porque, es cierto, falta más empatía por nuestra parte para entender más y mejor a quienes tantos siglos han tenido que sobrevivir con la opresión del otro sexo”.

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Igor Yebra (María Josefa) y Eusebio Poncela (Bernarda Alba). © Alba Pujol.

Yuri Grigorovich, leyenda vida del Bolshoi

Figura clave del ballet soviético y director artístico de la prestigiosa casa moscovita, el coreógrafo celebra sus 91 años

La reciente celebración de su onomástica nos impulsa a dedicar unas líneas a la figura del ballet soviético Yuri Grigorovich (Leningrado, 1927), quien fuera director del Bolshoi durante tres décadas y cuya aportación afortunadamente comienza a revisarse y a valorarse, en especial en su país. Igor Yebra confiesa con una mezcla de agradecimiento y devoción, haber bebido de esa fuente que es Grigorovich de cuyo repertorio ha tenido la oportunidad de interpretar El Corsario, Romeo y Julieta e Iván, el Terrible. “’Romeo y Julieta’ es un rol en el que siempre me he sentido cómodo en todas las versiones que he podido interpretar, que son muchas. E ‘Iván, el Terrible’ es un sueño hecho realidad. Es un ballet tan potente que no tienes ni margen para ver si puedes estar cómodo o no puedes estar cómodo. Es disfrutar al máximo”, explica la estrella bilbaína.

El legado de Grigorovich

A su juicio, la importancia del legado creativo de Grigorovich radica en su papel fundamental para el ballet ruso. “Después de Petipa, que fue quien puso en pie el gran ballet de repertorio clásico en San Petersburgo y el que marcó una línea, al igual que académicamente la línea la dictó Vaganova, Grigorovich hizo un poco lo mismo en Moscú. Además son los dos polos y eran dos escuelas totalmente diferenciadas. Teníamos la pulcritud en la ejecución, en el movimiento, el ballet clásico por antonomasia de Petipa, y el ballet heroico de Grigorovich. Desgraciadamente, a Grigorovich se le está empezando a valorar en su justa medida a día de hoy. Quizás tuvo que pagar un poco el hecho de haber sido el coreógrafo y el director de ballet del Bolshoi en la época soviética. Pues sí, sus ballets sí tienen un mensaje soviético, comunitario, heroico, que era lo que le correspondía en su tiempo, lo que tenía que transmitir. Entonces dejó de ser director casi al mismo tiempo en el que cayó aquello. Durante un tiempo estuvo un poco relegado, porque se le achacaba ese tipo de conexión, cuando Grigorovich va más lejos de todo eso. La época dorada del Bolshoi -ahora ha tenido un momento espléndido y seguirá teniéndolos- fue durante su dirección. Cometería fallos como cometemos todos, pero es indudable que en su época, encima del escenario, podías ver a Maya Plisetskaya, Bessmértnova, Vasiliev, Mikhail Lavrovsky, Vladimirov, Andris Liepa, unos bailarines impresionantes y reconocidos mundialmente. Por lo tanto, ahí queda eso y ahora, poco a poco, se le va reconociendo eso y, sobre todo, en su país que es lo más importante”, comenta Yebra.  “Sus ballets son difíciles que los puedan hacer todas las compañías. Son ballets creados para una compañía gigantesca. Utiliza mucho lo que son las danzas de carácter y del folclore ruso en el Cuerpo de Baile. Hoy día los bailarines son más limpios, más pulcros, van más hacia una técnica más depurada, al contrario de esa animalidad o salvajismo que él impone en sus coreografías. Y luego a nivel interpretativo, que demanda el máximo de todos y cada uno de los personajes que actúan”, añade.

Cintas en VHS

El primer contacto que tuvo Igor Yebra con el trabajo de Yuri Grigorovich fue a través de las cintas en VHS, “porque en la época en la que yo empecé a estudiar ballet, era muy difícil encontrar filmaciones de ballet”, siendo su ídolo Fred Astaire. “Lo que más había era el famoso vídeo de ‘Espartaco’ con el Bolshoi e ‘Iván, el Terrible’ o el ‘Don Quijote’ de Baryshnikov. Eso es lo que veíamos todos los que nos queríamos dedicar al ballet: rebobinábamos y tirábamos para adelante y para detrás”. La forma de grabación de esos dos primeros vídeos fue lo primero que le llamó la atención de un joven Yebra, “estaban hechos en plan película de Hollywood: en un plató y con tomas cercanas”. Pero, sobre todo, la parte interpretativa, “que era una maravilla. Siempre he dicho que lo que más me atraía de la danza era la parte actoral porque en esos vídeos, la interpretación es más importante realmente que la técnica y eso que la técnica que se hace ahí es maravillosa. Aparte son ballets de una masculinidad que parece increíble. Se habla mucho de la importancia que Béjart dio al hombre, pero, al mismo tiempo, Grigorovich en la Unión Soviética le daba un papel principal y de protagonismo”.

Los huevos fritos de Bessmértnova

El sueño se hizo realidad para Igor Yebra quien pudo trabajar con Yuri Grigorovich y conocer de primera mano a su esposa, la prima ballerina Natalia Bessmértnova (1941-2008). Famosa es la anécdota de que la otrora estrella del Bolshoi hizo unos huevos fritos en su cocina moscovita a Yebra cuando éste se encontraba ensayando Iván, el Terrible. “De su mujer, sólo puedo hablar a nivel afectivo y personal, desde el primer encuentro en su casa, que es esa foto que tenemos ahí. Aquello terminó sentados en su cocina y ella cocinándome unos huevos fritos, porque se había enterado de que me habían tenido todo el día trabajando en el Bolshoi, ensayando ‘Iván, el Terrible’, y me habían tenido sin comer. Lo primero que preguntó fue ‘pero este chico, ¿ha comido?’. Cuando le dijeron que no había comido, me sentó e hizo unos huevos fritos y un trozo de pan. A mí me daba absolutamente lo mismo, yo estaba extra-alimentado con todo el arte y todo lo que yo estaba viviendo en aquellos momentos, no necesitaba ni comer. Serán igual junto a los huevos fritos que me hacía mi abuela, los huevos fritos que más he recordado y recordaré en toda mi vida, porque qué cosa más maravillosa que una estrella mundial de la danza te reciba de esa manera y te haga unos huevos fritos con todo su amor y toda su ternura. Ella fue una gran bailarina y tuvo también sus detractores, cómo no, porque en aquella época la competencia que había dentro de la compañía era salvaje y encima ella era la mujer del director y un director que llevó su compañía con una mano férrea. Hay mucha gente que no estaría de acuerdo con él ni con ella, pero yo sólo puedo decir que a mí me trataron y especialmente ella, de una manera increíblemente”, finaliza con esta divertida vivencia Igor Yebra.

Un breve apunte sobre Yuri Grigorovich. Nacido en Leningrado –actual San Petersburgo- el 2 de enero de 1927 en el seno de una familia relacionada con el Ballet Imperial Ruso, Yuri Nicolayevich Grigorovich (en ruso,  Юрий Николаевич Григорович) se graduó en la Escuela de Coreografía de su ciudad natal en 1946. Como solista estuvo vinculado al Ballet Kirov desde su graduación hasta 1962. Empezó a despuntar como coreógrafo con las obras The Stone Flower (1957) y The Legend of Love (1961). Ostentó la dirección artística del Teatro Bolshoi de Moscú entre 1964 y 1995, época en la que destacaron sus producciones de El Cascanueces (1966), Espartaco (1967) e Iván, el Terrible (1975). Su versión de El Lago de los Cisnes (1984) desató una polémica al reorientar el argumento hacia un final feliz. Tras su marcha del Bolshoi, coreografió para varias formaciones rusas y fundó su propia compañía asentada en Krasnodar. Estuvo casado con la prima ballerina Natalia Bessmértnova (1941-2008), musa de sus creaciones en el Teatro Bolshoi. A su fallecimiento, le ofrecieron a Grigorovich la posibilidad de retornar al Bolshoi como maestro de ballet y coreógrafo.

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¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!

Igor Yebra, su Escuela de Danza y Coreografía, y todo el equipo de profesionales que trabajamos en torno a ambos, queremos desearos unas FELICES FIESTAS 🌲🌲🌲Que en 2018 se cumplan todos vuestros sueños y deseos Ya sabéis nuestra receta: pasión, constancia, dedicación y trabajo!!! EGUBERRI ON ETA URTE BERRI ON!!! 🎉🎉🎉 ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2018!!! 🌟🌟🌟MERRY CHRISTMAS AND A HAPPY NEW YEAR!!! 🌸🌸🌸

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Igor Yebra debuta como actor de teatro en “Esto no es la casa de Bernarda Alba”

Igor Yebra (María Josefa) y Eusebio Poncela (Bernarda Alba). © Alba Pujol.

Siempre interesado por la faceta de interpretación de los roles, el artista bilbaíno se mete en la piel de María Josefa, la anciana madre de Bernarda

Este año 2017 a punto de expirar ha traído consigo una gran cantidad de proyectos y novedades profesionales para Igor Yebra. Precisamente esta noche, el artista bilbaíno asume un nuevo reto al debutar como actor de teatro en la obra “Esto no es la casa de Bernarda Alba”, en la versión de José Manuel Mora y bajo la dirección de Carlota Ferrer. Los Teatros del Canal de Madrid acogen las representaciones que tendrán lugar hasta el 7 de enero y que cuentan con un elenco de actores encabezado por Eusebio Poncela como Bernarda Alba, además de un plantel masculino conformado por Óscar de la Fuente (Poncia), Jaime Lorente (Adela), David Luque (Angustias), Guillermo Weickert (la criada), Arturo Parrilla (Magdalena) y Diego Garrido (Martirio). Julia de Castro dará vida a Amelia.

“En ‘Esto no es La casa de Bernarda Alba’ nos hallamos ante la búsqueda de un discurso feminista radical, es decir, que intenta viajar a la raíz: al poner en boca de hombres actores y bailarines las palabras de Federico -en numerosas ocasiones sus personajes manifiestan el deseo de ser hombres para poder gozar de libertad- se evidencia la fragilidad de la mujer ante la visión dominante del orden heteropatriarcal y su gestión del mundo a través del miedo”, explica Carlota Ferrer, directora de la obra.

A lo largo de su carrera como bailarín, Igor siempre ha demostrado su interés por los roles con gran trasfondo de interpretación como su sonoro éxito en la piel del zar “Iván, el Terrible”, de Yuri Grigorovich, interpretado ante 6000 personas en el palacio del Kremlin, en Moscú. Se trata en definitiva de un nuevo reto y un paso más en su carrera artística. “La vida es descubrir y retarse a uno mismo en todo momento. Siempre lo he hecho en silencio y ahora tengo la necesidad de compartirlo”, asegura el intérprete.

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 Más información: Teatros del Canal

Igor Yebra (María Josefa) y Eusebio Poncela (Bernarda Alba) en la obra “Esto no es la casa de Bernarda Alba”. Teatros del Canal, Madrid, de 14 de diciembre a 7 de enero. © Alba Pujol.

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La gran dama de la danza italiana

Carla Fracci e Igor Yebra, “El Lago de los Cisnes”. Roma, 2004. © Corrado Maria Falsini.

Un encuentro casual puso a la prima ballerina Carla Fracci en el camino de Igor Yebra y le cambió la vida

Bilbao. Teatro Arriaga, 28 de abril de 1988. Se levanta por primera vez el telón para el Ballet de Víctor Ullate. Entre ese grupo de jóvenes bailarines se encuentra un adolescente bilbaíno con madera de primer bailarín. Así fue el debut profesional de Igor Yebra y, hoy día, es el único bailarín en activo de ese elenco que paladeó el escenario por primera vez en el Arriaga. A lo largo de su dilatada y prolífica carrera profesional, ha habido éxitos, aplausos, lesiones, etcétera. En un momento de crisis existencial, el escritor Antonio Gala le escribió una carta en la que afirmaba: “Tú sólo saldrás de ese bache el día que comprendas que lo que tienes no es un trabajo, es una vocación”.

Enfocando su carrera como una vocación y bajo la triple premisa de pasión, constancia y dedicación, Igor Yebra dio un viraje a su trayectoria en la que el azar también puso su granito de arena. En un momento de su carrera en la que hubo un impasse, “en el que yo iba a dejar de bailar”, Igor bailó en un espectáculo en Roma al que acudió Beppe Menegatti, marido de Carla Fracci, que le dijo: “Carla te ha estado buscando durante años, pero no sabíamos cómo dar contigo. Déjame tu número de teléfono y te vamos a llamar para que vengas. A las dos semanas, recibí la llamada de Bárbara Gronchi -otra de la personas de ese círculo a las que tanto estimo- diciéndome que tenía que ir al mes siguiente a bailar en Roma. Imaginaos lo que supone. Eso cambió mi vida: de haberlo dejado todo a volver”.

Otra constante en su carrera es el profundo respeto hacia el valor de los maestros. Igor considera que los tres grandes pilares de su trayectoria son Charles Jude (escuela francesa), Yuri Grigorovich (escuela rusa) y Carla Fracci (escuela italiana), “son personas que el día que desaparezcan, que espero que sea lo más tarde posible, pasan a formar parte del Olimpo de los dioses de la danza”, asegura. “Cuando personas así confían en ti, te dan trabajo, cariño y admiración, son todo. Cuando miras la danza como yo la miro, como una vocación, son como padres para ti. Son parte de ti, tú no puedes decepcionar a esas personas. Y porque han tenido una confianza ciega y absoluta en mí. Carla, he comido con ella, en su casa, he bailado con ella, me han invitado continuamente al Ballet de la Ópera de Roma. Quien conoce cómo funciona la burocracia en Italia, hacerlo de esa manera significa todo lo que ha apostado por mí“, afirma con un profundo agradecimiento hacia la figura de la prima ballerina Carla Fracci.

Y continúa: “Durante diez años con la Ópera de Roma durante la época de Carla Fracci y todos estos años con la Ópera de Burdeos, ahí estaba todos estos años y en un montón de producciones. Es de las cosas que me hacen sentir bien conmigo mismo y con el trabajo. ¿Por qué? Porque no estamos hablando de directores de compañía cualquiera. Estamos hablando de Carla Fracci, la representante de la danza en Italia. Una persona que sabe y su marido que es muy especial, que sabe más de danza él que ella. Estamos hablando de Charles Jude, una estrella de la Ópera de París, heredero directo de Rudolf Nureyev, una de las personas más importantes de la danza en Francia“.

Una pincelada sobre Carla Fracci. Nacida en Milán, Carla Fracci es considerada una de las grandes prima ballerinas clásicas de mitad del siglo XX. Apodada como `la Eleanora Duse de la danza´, es una de las primeras bailarinas italianas más reconocidas con una amplia trayectoria a sus espaldas. Debutó a los diez años en la escuela de ballet del Teatro de La Scala de Milán bajo las directrices de Vera Volkova, donde se graduó en 1954. Entró a formar parte de la compañía en la que llegó a ser primera bailarina, aunque también desarrolló una carrera internacional en otras formaciones internacionales como The Royal Ballet de Londres, el Stuttgart Ballet y el American Ballet Theatre. Destacan sus interpretaciones en obras como “Romeo y Julieta”, “Giselle” y “La Sylphide”. Contó con los grandes partenaires de su generación como Rudolf Nureyev, Mikhail Baryshnikov y Erik Bruhn, entre otros. Carla Fracci, que también apareció en la gran pantalla en las películas Nijinsky y Verdi, fue directora del Ballet de Nápoles, el de Verona y del Ballet de la Ópera de Roma. En 2004 fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la FAO.

Tras la representación de “El Pájaro de Fuego” en la que participó Igor Yebra, los saludos finales con Carla Fracci. Roma. © Corrado Maria Falsini.